ASBESTO: RELACIÓN RIESGO-BENEFICIO.
Es el nombre que se da a un grupo de minerales incombustibles de origen natural que existen en el
medio ambiente, como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y
duraderos.
Antiguamente se utilizaba
ampliamente en los aislamientos térmicos. Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las
sustancias químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto
se ha usado extensamente en muchas industrias y productos, como el material de
construcción y los frenos de automóvil ya que sus fibras, suaves como la seda, pueden ser tejidas o juntadas por
presión con gran facilidad.
Estas propiedades hacen que este mineral tenga múltiples
usos industriales y una extraordinaria importancia en la manufactura de
implementos de guerra.
Químicamente, el Asbesto es un anfíbol inosilicato de cadena doble del grupo de la
actinolita. Está compuesto de sílice, magnesio, hierro y calcio. Aparece en
formas alargadas fibrosas, de la singonía monoclínica, es verdoso y flexible.
El Amianto es producto de la recristalización de la Serpentina bajo efectos de acción hidrotermal. Se forma a partir del olivino como resultado de la influencia de las soluciones hidrotermales sobre rocas ultrabásicas, tales como peridotitas y dunitas.
Los minerales de asbesto se dividen en dos grupos
principales: asbesto serpentina y asbesto anfibólico. El asbesto serpentina
incluye el mineral crisótilo, el cual tiene fibras largas, rizadas, que se
pueden entrelazar. El asbesto crisótilo es el que se ha usado mucho en
aplicaciones comerciales. El asbesto anfíbólico incluye la actinolita,
tremolita, antofilita, crocidolita y amosita. El asbesto anfíbólico tiene
fibras rectas como agujas que son más quebradizas que las fibras del asbesto serpentina
y tienen más limitación para poderse trabaja
La utilización del Asbesto o Amianto se remonta a los tiempos
prehistóricos, donde el Amianto se usaba en la cremación de cadáveres, con
objeto de conservar las cenizas. El Asbesto se utiliza en la elaboración de
tejidos incombustibles, cierre de junturas (especialmente en las estufas de
coque), placas de Asbesto, aislantes de termotecnia y electrotecnia, en la
fabricación de frenos y embragues para automóviles, vestidos y guantes a prueba
de fuegos, empacaduras para vapor, etc.
Las fibras de asbesto son tan pequeñas que no es posible verlas. Alterar
las fibras del asbesto puede hacer que las fibras floten en el aire. Cuando eso
ocurre, son fáciles de inhalar.
La mayoría de las fibras se exhalan, pero
algunas otras se alojan en los pulmones. Con el tiempo, pueden acumularse en
los pulmones y causar excoriaciones e inflamación. Tarde o temprano, esto puede
afectar la respiración y causar enfermedades como:
¬ Asbestosis, o excoriaciones en los pulmones, que a su vez dificultan la
respiración.
¬ Mesotelioma un cáncer raro que afecta las membranas que recubren los pulmones o el abdomen.
¬ Cáncer de pulmón.
Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su
trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen
asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Sin
embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta.
Las
personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular
al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo donde trabajan directamente
con el material o por el contacto sustancial en el ambiente. Quienes tienen el
riesgo mayor son los bomberos, los policías, paramédicos, trabajadores de la
construcción.
Varios factores pueden ayudar a determinar cómo afecta a un individuo la
exposición al asbesto:
¬Dosis (a qué tanto asbesto ha estado expuesta la persona).
¬Duración (por cuánto tiempo ha estado expuesta la persona).
¬Tamaño, forma y composición química de las fibras de asbesto.
¬Fuente de exposición.
¬Factores personales de riesgo, como el tabaquismo y una enfermedad
pulmonar pre-existente.
Aunque todas las clases de asbesto se consideran peligrosas, los
distintos tipos de fibras de asbesto pueden estar asociados con distintos
riesgos para la salud. Por ejemplo, los resultados de varios estudios sugieren
que el asbesto anfíbólico puede ser más peligroso que el crisótilo,
especialmente en relación con el riesgo de mesotelioma, porque suelen permanecer
en el pulmón por más tiempo.
Las personas que han estado expuestas (o que sospechan haber estado
expuestas) a las fibras de asbesto en su trabajo, por el ambiente o en su casa
por algún familiar, deben informar a su médico sobre sus antecedentes de
exposición y si experimentan algún síntoma o no. Los síntomas de las
enfermedades relacionadas con el asbesto pueden presentarse muchas décadas
después de la exposición. Es especialmente importante que consulten con un
médico si tienen cualquiera de los síntomas siguientes:
¬Falta de aire, silbidos o ronquera.
¬Tos persistente que empeora con el tiempo.
¬Sangre en la flema que sale de los pulmones al toser.
¬Dolor o tensión en el pecho.
¬Dificultad para pasar alimentos.
¬Hinchazón del cuello o cara.
¬Falta de apetito.
¬Pérdida de peso.
¬Fatiga o anemia.
Se puede recomendar un examen físico completo que incluya una
radiografía de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones. La
radiografía de pecho es actualmente la herramienta más común que se usa para
detectar las enfermedades relacionadas con el asbesto. Sin embargo, es
importante subrayar que las radiografías de pecho no pueden detectar las fibras
de asbesto en los pulmones, pero pueden ayudar a identificar las señales
tempranas de una enfermedad pulmonar causada por la exposición al asbesto.
Según los estudios, la tomografía computarizada (serie de imágenes
detalladas de las partes interiores del cuerpo tomadas desde distintos ángulos
producidas por una computadora conectada a la máquina de rayos X) puede ser más
efectiva que las radiografías convencionales del pecho para detectar anomalías
pulmonares relacionadas con el asbesto en las personas que han estado expuestas
al mismo.
La prueba más confiable para confirmar la presencia de anomalías
relacionadas con el asbesto es una biopsia de pulmón que detecta fibras
microscópicas del asbesto en muestras de tejido pulmonar extraído
quirúrgicamente. Una broncoscopia es una prueba menos invasiva que la biopsia y
detecta las fibras de asbesto en el material que se enjuaga después de
extraerse del pulmón.
Es importante enfatizar que estas pruebas no pueden
determinar a cuánto asbesto haya estado expuesta una persona o si evolucionará
en enfermedad. Las fibras de asbesto pueden detectarse también en la orina, la
mucosidad o las heces, pero estas pruebas no son confiables para determinar la
cantidad de asbesto que se encuentra en los pulmones de la persona.
Para ver más información, le recomiendo ver los siguientes
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