lunes, 26 de agosto de 2013

Asbesto.


ASBESTO: RELACIÓN RIESGO-BENEFICIO.



Asbesto.

Es el nombre que se da a un grupo de minerales incombustibles de origen natural que existen en el medio ambiente, como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y duraderos. 

Antiguamente se utilizaba ampliamente en los aislamientos térmicos. Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las sustancias químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto se ha usado extensamente en muchas industrias y productos, como el material de construcción y los frenos de automóvil ya que sus fibras, suaves como la seda, pueden ser tejidas o juntadas por presión con gran facilidad. 

Estas propiedades hacen que este mineral tenga múltiples usos industriales y una extraordinaria importancia en la manufactura de implementos de guerra.

Químicamente, el Asbesto es un anfíbol inosilicato de cadena doble del grupo de la actinolita. Está compuesto de sílice, magnesio, hierro y calcio. Aparece en formas alargadas fibrosas, de la singonía monoclínica, es verdoso y flexible.

El Amianto es producto de la recristalización de la Serpentina bajo efectos de acción hidrotermal. Se forma a partir del olivino como resultado de la influencia de las soluciones hidrotermales sobre rocas ultrabásicas, tales como peridotitas y dunitas.

Los minerales de asbesto se dividen en dos grupos principales: asbesto serpentina y asbesto anfibólico. El asbesto serpentina incluye el mineral crisótilo, el cual tiene fibras largas, rizadas, que se pueden entrelazar. El asbesto crisótilo es el que se ha usado mucho en aplicaciones comerciales. El asbesto anfíbólico incluye la actinolita, tremolita, antofilita, crocidolita y amosita. El asbesto anfíbólico tiene fibras rectas como agujas que son más quebradizas que las fibras del asbesto serpentina y tienen más limitación para poderse trabaja

La utilización del Asbesto o Amianto se remonta a los tiempos prehistóricos, donde el Amianto se usaba en la cremación de cadáveres, con objeto de conservar las cenizas. El Asbesto se utiliza en la elaboración de tejidos incombustibles, cierre de junturas (especialmente en las estufas de coque), placas de Asbesto, aislantes de termotecnia y electrotecnia, en la fabricación de frenos y embragues para automóviles, vestidos y guantes a prueba de fuegos, empacaduras para vapor, etc.

Las fibras de asbesto son tan pequeñas que no es posible verlas. Alterar las fibras del asbesto puede hacer que las fibras floten en el aire. Cuando eso ocurre, son fáciles de inhalar.

La mayoría de las fibras se exhalan, pero algunas otras se alojan en los pulmones. Con el tiempo, pueden acumularse en los pulmones y causar excoriaciones e inflamación. Tarde o temprano, esto puede afectar la respiración y causar enfermedades como:

¬ Asbestosis, o excoriaciones en los pulmones, que a su vez dificultan la respiración.
¬ Mesotelioma un cáncer raro que afecta las membranas que recubren los pulmones o el abdomen.
¬ Cáncer de pulmón.

Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Sin embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta.

Las personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo donde trabajan directamente con el material o por el contacto sustancial en el ambiente. Quienes tienen el riesgo mayor son los bomberos, los policías, paramédicos, trabajadores de la construcción.

Varios factores pueden ayudar a determinar cómo afecta a un individuo la exposición al asbesto:

¬Dosis (a qué tanto asbesto ha estado expuesta la persona).
¬Duración (por cuánto tiempo ha estado expuesta la persona).
¬Tamaño, forma y composición química de las fibras de asbesto.
¬Fuente de exposición.
¬Factores personales de riesgo, como el tabaquismo y una enfermedad pulmonar pre-existente.

Aunque todas las clases de asbesto se consideran peligrosas, los distintos tipos de fibras de asbesto pueden estar asociados con distintos riesgos para la salud. Por ejemplo, los resultados de varios estudios sugieren que el asbesto anfíbólico puede ser más peligroso que el crisótilo, especialmente en relación con el riesgo de mesotelioma, porque suelen permanecer en el pulmón por más tiempo.

Las personas que han estado expuestas (o que sospechan haber estado expuestas) a las fibras de asbesto en su trabajo, por el ambiente o en su casa por algún familiar, deben informar a su médico sobre sus antecedentes de exposición y si experimentan algún síntoma o no. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el asbesto pueden presentarse muchas décadas después de la exposición. Es especialmente importante que consulten con un médico si tienen cualquiera de los síntomas siguientes:

¬Falta de aire, silbidos o ronquera.
¬Tos persistente que empeora con el tiempo.
¬Sangre en la flema que sale de los pulmones al toser.
¬Dolor o tensión en el pecho.
¬Dificultad para pasar alimentos.
¬Hinchazón del cuello o cara.
¬Falta de apetito.
¬Pérdida de peso.
¬Fatiga o anemia.

Se puede recomendar un examen físico completo que incluya una radiografía de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones. La radiografía de pecho es actualmente la herramienta más común que se usa para detectar las enfermedades relacionadas con el asbesto. Sin embargo, es importante subrayar que las radiografías de pecho no pueden detectar las fibras de asbesto en los pulmones, pero pueden ayudar a identificar las señales tempranas de una enfermedad pulmonar causada por la exposición al asbesto.

Según los estudios, la tomografía computarizada (serie de imágenes detalladas de las partes interiores del cuerpo tomadas desde distintos ángulos producidas por una computadora conectada a la máquina de rayos X) puede ser más efectiva que las radiografías convencionales del pecho para detectar anomalías pulmonares relacionadas con el asbesto en las personas que han estado expuestas al mismo.

La prueba más confiable para confirmar la presencia de anomalías relacionadas con el asbesto es una biopsia de pulmón que detecta fibras microscópicas del asbesto en muestras de tejido pulmonar extraído quirúrgicamente. Una broncoscopia es una prueba menos invasiva que la biopsia y detecta las fibras de asbesto en el material que se enjuaga después de extraerse del pulmón.

Es importante enfatizar que estas pruebas no pueden determinar a cuánto asbesto haya estado expuesta una persona o si evolucionará en enfermedad. Las fibras de asbesto pueden detectarse también en la orina, la mucosidad o las heces, pero estas pruebas no son confiables para determinar la cantidad de asbesto que se encuentra en los pulmones de la persona.



Para ver más información, le recomiendo ver los siguientes links: